Aníbal El Aniquilador

La misión de su vida es destruir Roma o morir intentándolo. Aníbal se abre camino por los gélidos Alpes. Ensangrienta el terreno con decenas de miles de los más valientes guerreros de Roma, y hace historia militar en un campo de batalla en el que masacra a 70.000 hombres en un día. Aníbal es un conquistador. El año 219 a.C., Aníbal Barca de Cartago, uno de los más grandes generales y de los más sanguinarios de la historia, quema hasta los mismos cimientos la ciudad romana de Sagunto. Estas llamas son sólo las chispas iniciales del violento infierno que pronto envolverá a Europa, cuando Aníbal, el gran aniquilador, dé comienzo a un vengativo reino sangriento destinado a acabar con la poderosa Roma. La localidad natal de Aníbal, Cartago, es el faro de comercio en la costa norte de África. Su influencia comercial y militar se siente en todo el Mediterráneo. Apenas a 650 km de Cartago se encuentra Roma. Aunque todavía no es el colosal imperio que un día será, su poder militar amenaza el dominio comercial cartaginés en la región. La destrucción personal y brutal de Sagunto llevada a cabo por Aníbal es una invitación sangrienta entregada en mano a Roma, para animarla a unirse a su juego mortal de carnicería y aniquilación. La respuesta de Roma, capturar a Aníbal y crucificarlo. Entonces Cartago y Roma ensangrentaron el Mediterráneo en la llamada Primera Guerra Púnica. Finalmente la guerra acaba en "tablas" militares, pero para Cartago el tratado de paz es especialmente costoso. Con la mayoría de d¡su flota comercial eliminada y los bolsillos vacíos, Cartago usa su fortaleza militar para explotar las riquezas de Hispania. El padre de Aníbal, Amílcar Barca, un hombre curtido en muchas batallas, lidera al ejército que marcha sobre Hispania. El joven Aníbal está inmerso en un mundo violento y sangriento y observa cómo su padre, maestro y modelo, se embarca en combates de una tremenda brutalidad. Aníbal aprende que para formar un ejército de soldados leales dispuestos a marchar a su lado hacia los horrores de la guerra, a veces hay que sacrificar a uno de los suyos. Si un oficial cartaginés fracasa en la batalla es crucificado en la plaza pública, pero Aníbal también motiva a sus hombres durmiendo donde ellos duermen, comiendo donde ellos comen y luchando donde ellos luchan. Ellos siguen obedientemente sus órdenes, su espada y un deseo profundamente arraigado de vengarse de Roma, heredado de su padre. Pero Amílcar nunca saboreará la venganza. En el año 228 a.C. muere repentinamente, según algunos asesinado, y ocupa su lugar su yerno Asdrúbal, el cual es asesinado al cabo de 6 años. Por fin llega el momento de Aníbal. Sólo tiene 26 años cuando comanda a todo el ejército cartaginés. Es cruel, curtido en combate y decidido. En el año 219 a.C., con el ansia de venganza quemándole por dentro y con Sagunto en llamas Aníbal lanza su ataque contra Roma: la Segunda Guerra Púnica ha comenzado.

Aníbal se pone en marcha. Desde Hispania lidera su ejército de 50.000 hombres hacia el norte, por la costa Mediterránea. Dos meses y medio después, un Aníbal exhausto pero preparado para el combate llega al río Ródano, pero se sorprende cuando descubre que los romanos están al corriente de su avance y le lanzan una fuerza ofensiva para interceptarlo. Es el gran general romano Publio Cornelio Escipión quien lidera el ataque contra Aníbal. El ejército de Escipión, formado por 10.000 hombres, se encuentra en Marsella. El ejército de Aníbal, cinco veces mayor, ha cruzado el río Ródano. Escipión envía 300 hombres a caballo hacia el Ródano en busca de Aníbal. Éste ordena a 500 de sus hombres que salgan al paso del avance romano y se produce una escaramuza. Escipión obliga a Aníbal a cambiar de plan. Ahora, en lugar de marchar por la costa mediterránea hasta Roma, el ataque llegará desde el norte a través de los Alpes. Aníbal llega a los Alpes en otoño del año 218 a.C. A esta altitud él y sus 50.000 soldados se enfrentan a temperaturas bajo cero y al peligroso hielo que cubre un terreno rocoso y angosto. Los hombres están hambrientos, sus suministros están limitados y le acompaña algo más que infantería: también llevan 9.000 caballos y 37 elefantes. Atravesar los Alpes con un ejército tan poderoso es una complicada proeza militar. Para Aníbal y su ejército tiene consecuencias terribles. Llegan a una aldea gala donde les ofrecen ayuda y provisiones. Aníbal no se fía de los galos pero finalmente acepta su ayuda. Los galos dirigen a Aníbal hacia un paso estrecho que lleva hasta un cañón. Los guías de repente desaparecen: es una trampa. Los galos emboscan al ejército cartaginés con una lluvia de piedras y flechas en llamas. Los galos bloquean ambas entradas del cañón pero las tropas de Aníbal consiguen salir dejando un enemigo masacrado a su paso. Tras 30 días extenuantes Aníbal y sus hombres salen de los Alpes. Cuando llegan por fin a las llanuras del norte de Italia, casi un tercio del ejército ha perecido. Pero Aníbal siempre supo que atravesar los Alpes le saldría caro. Desde el principio de la guerra tuvo un plan para aprovisionar a sus tropas, un plan basado en sus elefantes. Los elefantes entran con gran estrépito en el norte de Italia y atraen a varias tribus galas al bando cartaginés. En noviembre del año 219 a.C. el ejército cartaginés había crecido hasta rondar los 40.000 hombres. Roma responde con 40.000 de sus soldados para enfrentarse a la amenaza de Aníbal. Ambos ejércitos marchan hacia un choque que sacudirá el mundo antiguo y reescribirá la historia militar.