Personajes Históricos: Atila (406-453)

Conocido como "El azote de Dios", la figura de Atila será una de las más famosas entre los pueblos invasores del siglo V. La violencia con que actuaba daría lugar a la famosa frase "Bajo los cascos de su caballo nunca más crece la hierba"
Hijo de Mundzuek, nació alrededor del año 406 y murió en 453. Poco o nada se sabe sobre su infancia.
Ascendió al trono en el año 434, tras la muerte de su tío Roas y compartió en un principio el poder con su hermano Bleda. En el 442 se produjo el asesinato de Bleda, que muchos atribuyeron al propio Atila, con lo que se convirtió en el único soberano de todas las tribus de los hunos. Este pueblo se había asentado en el valle del Danubio en el siglo IV, procedente de la región situada el note del mar Caspio. Atila heredó un reino que, según los autores clásicos, se extendía por toda la Escitia, desde las orillas del mar Báltico al mar Negro. A los hunos se encontraban sometidos las tribus de los hérulos, los sármatas, los ostrogodos y los gépidos.
No han llegado hasta la actualidad noticias de las actividades de Atila en el período comprendido entre 435 al 439. Según las fuentes clásicas, contaba con un ejército compuesto por 700.000 combatientes. Sus contemporáneos le describían como un hombre bajo de cuerpo, de pecho ancho, nariz aplastada, cabeza grande, ojos pequeños, tez cobriza y escasa barba. Desarrolló una política expansionista e invadió el territorio de los Balcanes situado al sur del Danubio. Entre el 441 y el 450 las hordas hunas efectuaron numerosas operaciones de rapiña sobre las regiones balcánicas del Imperio Bizantino. Temeroso del poder de Atila y sus guerreros el emperador de Oriente Teodosio II el Joven le convirtió en tributario del Imperio, ofreciéndole un tributo de 700 libras anuales de oro.
A pesar de ello Atila invadió nuevamente el Imperio de Oriente en el 447, llegando hasta las Termópilas. A su paso destruyó las ciudades de Sárdica, Marcianópolis, Naiso, Singiduno (Belgrado), Batiaria, Sirmio y Nargo. Cuando Atila llegó frente a las murallas de Constantinopla el emperador se vio obligado a firmar el tratado de Margus, por el cual el tributo de Atila fue elevado hasta 1.000 libras anuales de oro y también recibía el control del comercio a orillas del Danubio. A petición del soberano de los hunos los romanos le entregaron a todos aquellos enemigos que se habían refugiado entre los romanos.
Consiguió desmontar una conspiración tramada por los dirigentes bizantinos para acabar con su vida. La ciudad de Azimunte, situada en Tracia, se levantó contra Atila, pero este reprimió a los sublevados duramente. Fue en esta época cuando adoptó el sobrenombre de Azote de Dios, término con el que se dirigió a él un ermitaño, al que posteriormente el caudillo huno añadió la apostilla de que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. Después de que el nuevo emperador de Oriente, Marciano, se negara a pagarle su tributo, Atila centró su atención en la parte occidental del Imperio.
Aprovechó para intervenir en una intriga en la corte de Valentiniano III. La hermana del emperador, Honoria, envió su anillo a Atila para ganarse su apoyo frente a su hermano. El envío del anillo fue interpretado por el huno como una oferta de matrimonio, y pidió el control de la mitad de los dominios de Valentiniano. En el año 451 desde Panonia se introdujo en la Galia al frente de un numeroso ejército de germanos, eslavos y hunos. Saqueó y destruyó las ciudades de Metz, Tréveris, Reims y Rongres. Tras sus éxitos iniciales se dirigió a la ciudad de Orleans, donde pensaba situar el centro de su poder en las Galias. La defensa de la ciudad fue organizada por el obispo San Aignan. La llegada de Aecio, prefecto de la Galia, al frente de un ejército obligó al soberano huno a levantar el sitio de Orleans. Atila cruzó el Sena y se preparó para enfrentarse a sus enemigos en la batalla de los Campos Cataláunicos, cerca de Chalons a orillas del Marne. Aecio, contaba con el apoyo de las tropas de los reyes visigodo y franco, Teodorico y Meroveo.
Fue una de las batallas más sangrienta y cruel de la historia de Roma. Según las diferentes fuentes murieron durante la contienda entre 165.000 y 300.000 hombres entra ambos bandos. La victoria cayó del lado romano, viéndose obligado Atila a cruzar el Rin y regresar a Panonia. Al año siguiente volvió a pedir la mano de Honoria, hermana del emperador Valentiniano III, que le fue negada. Con los restos de su ejército cruzó los Alpes e invadió la Galia Cisalpina. Tras saquear la ciudad de Aquilea y numerosas ciudades del norte de Italia se dirigió a Roma. La presencia de su ejército generó el pánico entre los habitantes del norte de Italia que se refugiaron en las lagunas de la desembocadura del Po, fundando la ciudad de Venecia. Aecio fue enviado por las autoridades romanas para frenar al invasor. Ante la inferioridad numérica de sus fuerzas, el general romano rechazó presentar batalla directa, dedicándose a desarrollar una guerra de guerrillas.

Ante su inminente llegada a la capital Valentiniano III se refugió en Rávena. Atila sin embargo frenó su avance, en gran parte debido a la intervención del papa San León el Grande, que acudió en persona al campamento de Atila para concretar el acuerdo de paz. A cambio de su retirada el huno partió recibiendo como pago una fuerte suma en concepto de dote de Honoria. Algunos escritores afirmaron que detuvo su avance temeroso de que si entraba en Roma encontraría la muerte, como le sucedió a Alarico. También pudo influir la llegada de refuerzos mandados por Marciano desde Bizancio. A su regreso a su tierra se construyó un lujoso palacio de madera a orillas del Danubio donde pasó el resto de su vida rodeado de todo tipo de lujos y placeres.
Contrajo matrimonio con Ildegunda en el 454. Atila murió por la rotura de una vena del pecho durante la noche de bodas a causa de los excesos cometidos. Su cuerpo fue situado en una triple caja de hierro, plata y oro. Fue enterrado de noche con sus armas y los objetos más valiosos de su propiedad. Tras el entierro fueron degollados todos los que participaron en la ceremonia con el fin de que quedara ignorado para siempre el lugar donde se encontraba sepultado.

Fuentes:
- La web de las biografías
- ArteHistoria

Para saber más:
Escrito con sangre - Atila: "El azote de Dios"